Mientras la policia hace una redada en una parte de las Casitas Rosas en la otra punta de la calle la vida continua. Gitanitos descamisados juegan con la manguera en una calle sucia. Gitanos más mayores, también descamisados, pululan expectantes. Una letania de yonquis espera. Los más desesperados intentan llegar.
-Eh nano, ¿has pillado?
-Sí -responde uno con una larga rasta y acento extranjero.
El de las rastas se dirige al solar donde iba a ir una sede de Tráfico. La crisis y la paralización de las inversiones frustró el sueño de los vecinos: "se revalorizarán nuestras casas", "vendrá la gente al barrio", "acabarán con las Casitas Rosas"...
Sí bueno, gente al barrio viene, sobre todo yonquis.
Desde la década de los ochenta el barrio ha estado ligado a las drogas. Según épocas de manera más visible.
Las Casitas Rosas fueron construídas como viviendas para militares. La ríada de 1.957 hizo que sirvieran para realojar a los damnificados. A finales de la década de los setenta y principios de los ochenta, con la llegada de la democracia y los planes para erradicar el chabolismo, se utilizaron para realojar a los que vivían en los poblados chabolistas: en su práctica totalidad gitanos.
La relación de los gitanos con la venta de heroína comienza también en esos años. A mediados de la década de los ochenta las Casitas Rosas ya eran el principal foco de venta de heroína y droga de la provincias de Valencia.
jueves, 12 de agosto de 2010
domingo, 1 de agosto de 2010
Domingo en Vespa


Tras una acalorada discusión con un tipo sobre las bondades de la extinta discoteca Chocolate y la mitificación que de ésta hacia su mente dañada por la ingesta continuada y por momentos masiva, de drogas, me viene a la mente mi tocayo Valentín, tomo la Vespa y me dirijo a casa dando una vuelta por la ciudad. Bonita, desierta... El silencio deja ver la ciudad. El asfalto... Desmontan la Campus Party... la gente sale de la discoteca... parejas recientes... cuernos... nada es eterno me digo mientras para la moto e intento inmortalizar el momento. La foto deja cosas fuera, los sentimientos, los sentidos... pero acerca más que el video, transmite ese algo más, una pequeña pincelada del momento un retazo impresionista de una realidad que fluye.
sábado, 17 de julio de 2010
El verano en la ciudad
Llega la canícula. Los termómetros se disparan. La humedad, el calor... la sombra no protege. La maldita humedad termina por hacer imperceptible la diferencia entre el sol y la sombra. La búsqueda de la brisa, un poco de aire que refresque. La terraza se vuelve tortura hasta que llega la noche, una noche que se espera salvadora pero que no es más que más y más calor; dormir se vuelve una utopia. Uno se levanta en la madrugada empapado en sudor a pesar de dormir desnudo y con la ventana abierta... Al amanecer cuando se puede percibir cierto frescor un paseo es un regalo para los sentidos.
martes, 6 de julio de 2010
La Feria Alternativa en Valencia.
domingo, 20 de junio de 2010
Cuando la calle es la casa
martes, 8 de junio de 2010
La Soledad del Sábado por la Mañana
Un hombre joven, que marca algo sus músculos y con el típico tatuaje "tribal" que se ha puesto de moda para su coche y pide un cigarrillo a una chica joven.
¿A dónde vas? le pregunta él.
"A la biblioteca" responde ella.
Comienza un cortejo por parte de él, intentando llevársela a la cama. Ella ríe pero permanece fiel a su propósito de ir a la biblioteca para estudiar. Se acercan los exámenes. Un último intento de él por pedirle le teléfono. Ella rehusa dárselo con una sonrisa.
Hago la foto. Son poco más de las ocho de la mañana. Hace fresco, todavía no abruma el calor que aparecerá a los pocos días. Los últimos días primaverales antes de un verano donde la canícula tumbará a los más duros. El abrasador calor sacará al paseante anónimo de la ciudad. En verano a ciertas horas se acabó el paseo como terapia. Aparece el paseo como tortura.
La crisis antes de la crisis
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